Ansiedad
Muchos de los trastornos de Ansiedad se producen por mantener durante mucho tiempo una vida que no has elegido, por contentar a los demás y por no ser como te gustaría ser.
Pagas un precio muy caro por no vivir. Pagas con tu propia vida.
Cuando tomas conciencia de esto llega más ansiedad por detectarlo quizás a una edad tardía, la cuestión es que la ansiedad te persigue y tu no sabes porqué o sí y ahora hay que darle la bienvenida.
Existe lo que se llama sensibilidad a la ansiedad que es el miedo a los síntomas de la ansiedad.
Ese temor hace que cuando sientes ansiedad la sensación sea doblemente angustiosa porque lo vives aún peor y además evitas las situaciones en las que puedes sentir esos síntomas.
Las personas que sufren esta sensibilidad son más propensas a tener trastornos de pánico, agorafobia, fobia social e hipocondría.
Tiendes a consumir más medicación o alcohol, a fumar más, destrozarte los dedos o eliges el aislamiento.
No es solo que sientas que son peligrosos los síntomas, sino que también te da más vergüenza que otros lo noten y evitas situaciones en las que pueden venir esos síntomas o tomas algo para que no suceda, te anticipas a no sentir sintiendo.
Como el miedo a tener ansiedad es alto, te monitoreas a ti mism@ para comprobar que no los tienes y te vuelves expert@ en detectar cualquier síntoma ansioso como taquicardias, sudoración, falta de aire, dolor de estómago, problemas gastrointestinales, temblores...
Y claro como no eres una estatua lo normal es que sientas alguno de ellos y ahí es cuando se dispara la crisis de ansiedad.
La propia sensibilidad a ella ha hecho que se convierta en uno de tus estresores principales pero no es la raíz de la misma.
Es como sentir miedo del miedo y debes estar atent@ a que no te pase porque sabes que es peligroso, eso crees y te da vergüenza que los demás lo noten, que vean que eres humano ante todo y que como todos tenemos estresores.
La sensibilidad a la ansiedad es la prueba de cuanta ansiedad has sostenido mientras nadie sabía que la sentías, es más ni siquiera tú, porque considerabas normal ciertas sensaciones pero descubriste que no eran normales y que la ansiedad estaba presente en ti, todos y cada uno de los días de tu vida, activando tu cuerpo, diciéndote !escúchame!.
Las enfermedades hablan, al ansiedad en concreto habla de peligros, de angustias y miedos, tiene su propio lenguaje.
¿Eres tu o es la enfermedad quien habla?
¿Eres tu o es la enfermedad la que te convence de lo malo y lo perverso que es el mundo, las situaciones, las personas?
Cuando se está mal todo te afecta en mayor grado, lo malo se amplifica y lo ves con luces de neón, tu atención solo percibe lo negativo y se queda con ello ocupando todo el espacio.
"Respiré cuando sentí el león llegar, fueron mis piernas las que me avisaron del posible peligro, deje que mi cuerpo registrara el oxigeno que iba entrando, puse la tención en como el aire entraba por mi nariz y paso de largo, pero se que vendrá otra vez, y otra y otra, también sé que solo está en mi cabeza...cada vez que mi cuerpo reacciona a un león puedo bajar a él, sostenerme aunque sea incómodo e ir avanzando...aprendí a diferenciar que situaciones son con león de verdad y cuales no y ahí fue cuando comencé a crecer"
Arantxa GutBor
Morfopsicóloga Coach



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