Razonamiento emocional
¿Qué es el Razonamiento Emocional?
El razonamiento emocional es una distorsión cognitiva que
nos lleva a interpretar la realidad basándonos en cómo nos sentimos, en lugar
de valorar los hechos de forma objetiva.
En otras palabras, asumimos que, si sentimos algo, entonces
eso que sentimos es verdad.
Esta forma de pensar puede ser bastante engañosa, ya que las
emociones, sí, son una parte importante de nuestra experiencia como humanos,
pero no siempre reflejan la realidad de las situaciones.
Por ejemplo, imaginemos que tenemos una presentación importante en el trabajo. Al empezar a hablar, sentimos incomodidad y pensamos “Estoy seguro de que estoy haciendo el ridículo”. Realmente, este pensamiento no está basado en lo que está verdaderamente ocurriendo, ya que para eso deberíamos fijarnos más bien en la reacción de nuestro público y en el contenido que estamos impartiendo, sino que se basa en una emoción de inseguridad.
Este razonamiento emocional puede reforzar el malestar y afectar
también a nuestro rendimiento.
Ahora veamos las diferencias entre Razonamiento Emocional y Razonamiento Lógico y la importancia de distinguir ambos.
Mientras que el razonamiento emocional está impulsado por
cómo nos sentimos en un momento concreto, el razonamiento lógico se basa en
hechos verificables. Siguiendo con el ejemplo que puse antes, un razonamiento
lógico podría ser “He practicado esta presentación varias veces y he recibido
buenos comentarios anteriormente, así que es probable que lo esté haciendo bien
ahora”.
Aunque es natural experimentar emociones intensas, el
problema viene cuando dejamos que dominen nuestra interpretación de los
eventos. Esto puede nublar nuestro juicio, haciéndonos actuar o tomar
decisiones que no nos benefician.
¿Cómo afecta el razonamiento emocional a nuestra percepción
de la realidad?
El razonamiento emocional tiene un fuerte impacto en cómo
interpretamos las situaciones que vivimos. Cuando nuestras emociones se
convierten en una brújula para valorar lo que está ocurriendo, corremos el
riesgo de distorsionar la realidad y tomar decisiones basadas en percepciones
erróneas.
La influencia de las emociones en la valoración de
situaciones
Nuestras emociones son una respuesta natural a lo que
percibimos, pero no siempre están alineadas con los hechos. Por ejemplo, sentir
miedo antes de un examen importante puede hacernos pensar: “no estoy preparada,
seguro que voy a suspender”. Sin embargo, esta conclusión no necesariamente
refleja la realidad de nuestra preparación, sino, más bien, el nivel de
ansiedad que sentimos en ese momento.
Este tipo de razonamiento crea una desconexión entre lo que
sentimos, nuestras emociones, y los hechos. Cuando dejamos que el miedo, la
tristeza o la frustración tomen el control, podemos interpretar situaciones de
forma negativa sin que haya evidencias concretas.
Es una distorsión de la realidad, crear interpretaciones basadas en
emociones
El razonamiento emocional no solo afecta nuestras valoraciones a nivel interno, también puede llevarnos a hacer suposiciones acerca de los demás o nuestro entorno.
Por ejemplo:
- Situaciones
sociales: Si estamos nerviosos al hablar en público, podríamos
pensar que todos se están burlando de nosotros. Y realmente esta
interpretación está guiada por nuestra incomodidad, no por lo que de
verdad está ocurriendo.
- Relaciones
personales: En una discusión con alguien cercano, sentir enfado
podría llevarnos a pensar que no le importamos a esa persona, ignorando
acciones previas que demuestran lo contrario.
¿Cómo es el impacto del Razonamiento Emocional en nuestras Emociones?
Cuando nuestras emociones se convierten en el único punto de referencia para interpretar lo que nos ocurre, es normal que estas emociones se intensifiquen.
El razonamiento emocional no afecta únicamente a nuestra
percepción de los hechos, sino que hace que nuestras emociones negativas se
amplifiquen creando una especie de efecto “bola de nieve” que puede llegar a
desbordarnos.
Vamos a especificar como el razonamiento Emocional Intensifica las emociones negativas
Imaginad que una persona está experimentando ansiedad en el
trabajo. Si el razonamiento emocional entra en juego, puede llegar a pensar “Si
me siento tan nerviosa, es porque algo malo va a pasar”. Este pensamiento no
solo valida la emoción de ansiedad, sino que la amplifica, generando más
tensión. El problema aquí es que no se cuestiona la veracidad de ese
pensamiento, simplemente se asume como cierto porque coincide con el estado
emocional.
Este proceso también ocurre con otras emociones como con la
tristeza. Por ejemplo, alguien que se siente solo podría pensar que si se
siente así es porque nadie le quiere. Aceptando ese pensamiento sin analizarlo,
reforzamos la tristeza y además se convierte en un obstáculo para conectar con
otras personas.
¿Cuáles son las consecuencias a largo plazo en nuestro bienestar emocional ?
Cuando dejamos que el razonamiento emocional guíe nuestras
interpretaciones, las emociones negativas tienden a mantenerse, lo que puede
dar lugar a:
- Autoconcepto
negativo y baja autoestima: Si las emociones negativas generan pensamientos
recurrentes como “No soy lo suficientemente bueno”, con el tiempo podemos
empezar a creerlo y actuar en consecuencia.
- Estados
depresivos: La tristeza amplificada por el razonamiento emocional
puede convertirse en un estado crónico, afectado a nuestras relaciones,
motivación y metas.
- Ansiedad: Interpretar
cualquier señal de malestar como una amenaza puede mantenernos en un
constante estado de alerta, afectando a nuestra calidad de vida.
¿Cómo afecta el razonamiento emocional al
comportamiento ?
Tendremos más reacciones impulsivas derivadas de emociones intensas
Cuando interpretamos una situación basándonos únicamente en
cómo nos sentimos, nuestras respuestas suelen ser automáticas y reactivas. Por
ejemplo, si nos sentimos ansiosos al recibir un correo de trabajo, podríamos
evitar leerlo al pensar que debe ser algo malo.
El Razonamiento Emocional es lo que perpetua las conductas
disfuncionales
El razonamiento emocional puede hacer que nos comportemos de
maneras que no benefician nuestras metas o relaciones ¿Cómo?
- Evitando
oportunidades: Si sentimos miedo antes de intentar algo nuevo,
podríamos pensar “Si tengo miedo es porque no puedo hacerlo”, lo que nos
llevaría a evitar el desafío.
- Retraernos
en relaciones: Si interpretamos una emoción de tristeza como que
“A nadie le importo”, podríamos distanciarnos de personas que realmente se
preocupan por nosotros, reforzando la percepción de aislamiento.
- Rendirse
fácilmente: Sentir frustración frente a un proyecto difícil puede
hacernos pensar “Esto es imposible”, llevándonos a abandonar el esfuerzo
antes de explorar soluciones.
El razonamiento emocional tiene un impacto significativo en las relaciones
interpersonales y la toma de decisiones
El razonamiento emocional puede dar lugar a malentendidos en
nuestras relaciones. Por ejemplo, en una situación donde alguien no responde de
inmediato a un mensaje, podríamos sentirnos ignorados y asumir que no les
importamos, lo que podría llevarnos a confrontarlos de forma agresiva o a
evitar el contacto completamente. Este tipo de comportamiento, basado en una
interpretación emocional, puede generar conflictos innecesarios.
Respecto a la toma de decisiones, basarnos exclusivamente en nuestras emociones puede llevarnos a tomar decisiones de forma impulsiva o irracional.
Como veis una vez más el autoconocimiento no solo va a proporcionarte mayor bienestar sino que además tomarás conciencia de que cuanto poder hay en tu cabecita y tu cuerpo que puede ser engañoso en algunas situaciones.
Arantxa Gutbor
Morfopsicóloga Coach



Comentarios
Publicar un comentario