El malestar emocional se calma un poco psicoeducando-nos.
Entrar a Twitter, Instagram, Facebook, Tiktok, Threads... en medio de una desregulación emocional va a hacer que aumente tu confusión a pasos agigantados.
En la era de la información y la desesperación las respuestas al malestar emocional se suplen con un video, una frase, un extracto de conferencia, una recomendación de libro de autoayuda, la cuestión es lo que hay detrás.
Es como la suma de la desesperación por el malestar emocional, la ausencia de educación emocional, nuestra incapacidad de filtrar contenido y el límite que no sabemos poner a tanta información sin posibilidad de contrastarla a tiempo real.
A veces me pregunto en qué momento pasamos de lo físico a lo digital, de lo empático y colectivo a lo individual, de la presencia a la ausencia, el desdén, la maldad y el egoísmo deconstruido en palabras que acaparan reels y más reels.
En cualquier caso ya estamos todos metidos dentro de un nuevo paradigma que sin duda nos afecta y también a nuestras relaciones más estrechas promoviendo aún más si cabe el malestar emocional generalizado y ayudando a algún que otro trastorno a potenciar las condiciones del mismo.
Los que me conocéis sabéis que las reflexiones a gran escala son para mi como una adicción, poder ver the bigger picture, las situaciones como una espectadora y que es una buena forma para hacer análisis siempre cuando la película no vaya conmigo pues el riesgo de disociación está presente en todos nosotros si nos manejamos en modo hiperanalítico obviando que somos seres racioemocionales, nos guste más o menos.
Establecer un límite en cuanto a que situación analizar y cuales pueden generarme incomodidad al hacerlo es toda una tarea que requiere autoconocimiento, entereza y determinación.
¿Y qué es un límite?
¿Realmente sabemos que es y sabemos aplicarlos?
¿Qué sucede con los límites en nuestras relaciones estrechas?
¿Debemos considerar la relación con nosotros mismos la más estrecha de todas?
Los límites y las relaciones estrechas están profundamente conectados.
Comenzando por la relación más importante que es sin duda la propia y de la que derivan muchas otras.
Establecer límites saludables en relaciones cercanas como con la pareja, familia o amigos permite mantener el respeto, la autonomía y la armonía en la convivencia.
Aquí te preguntaría ¿Qué tal te llevas contigo mism@? no desde una perspectiva ególatra o superficial, más bien desde una perspectiva interna, donde si eliminas aquello que tienes, a quienes tienes y el objeto de deseo en cuestión escuches tu voz interna, tus pensamientos, como convives contigo en silencio.
Comencemos por qué son los límites en una relación estrecha con otra persona.
Los límites son las reglas y expectativas que establecemos para proteger nuestro bienestar emocional, físico y mental dentro de una relación y pueden ser de varios tipos:
1.Físicos: Cuidar nuestro espacio personal, establecer un contacto físico aceptable.
2.Emocionales: Saber separar las emociones propias de las ajenas, esto para las personas hiperempáticas es un reto.
3.Mentales: Saber respetar opiniones, creencias y decisiones individuales.
4.De tiempo y energía: Conocer el baalance entre el tiempo personal y el tiempo con el otro u otros.
5.Digitales: Mi privacidad en redes sociales, acceso a dispositivos, exposición con los otros y con aquellos que dependen de nosotros como nuestros hij@s.
¿Pero por qué son importantes los límites en relaciones cercanas?
1. Fomentan el respeto mutuo. Si alguien se enfada por tus límites es un limite necesario.
2. Previenen el resentimiento y los conflictos.
3. Fortalecen la autonomía y la identidad individual.
4. Mejoran la comunicación y la confianza.
5. Reducen la ansiedad y el agotamiento emocional.
Si os dais cuenta los límites son el precepto de un vínculo sano, como línea básica para ello y además un ejercicio de modelaje para futuras generaciones teniendo en cuenta la evasión a la que se enfrentan para calmar el malestar emocional generalizado.
Cómo podemos establecer límites saludables, que requisitos son necesarios para que estos funcionen.
Autoconocimiento: Reflexiona sobre lo que te hace sentir cómodo o incómodo.
Comunicación clara: Expresa tus necesidades con honestidad y sin culpa.
Consistencia: Mantén los límites para que sean efectivos.
Respeto mutuo: No solo estableces límites, también respetas los de los demás.
Flexibilidad: Adaptarse cuando sea necesario, sin comprometer el bienestar propio.
Como veis el autoconocimiento está en cabeza como pieza angular y yo diría que también como mecanismo preventivo de caer en relaciones poco adecuadas para nosotros mism@s.
Cuando los límites son saludables, las relaciones estrechas pueden ser más profundas y satisfactorias, sin que ninguna persona se sienta invadida o descuidada.
Aquí te dejo algunos ejemplos que puede aplicar no solo con los demás sino como he mencionado antes con la relación más estrecha que tienes, la tuya propia.
1. Límite físico:
"Me encanta abrazarte, pero a veces necesito mi espacio. Prefiero que me preguntes antes de hacerlo."
2. Límite emocional:
"Entiendo que estés molesto, pero no puedo ser tu desahogo constante. Puedo escucharte, pero también necesito cuidar mi bienestar."
" Sé que para ti es solo una broma pero va dirigida a mi integridad como persona"
3. Límite mental:
"Respeto tu opinión sobre ese tema, aunque no la comparta. Me gustaría que también respetaras la mía sin intentar cambiarla."
4. Límite de tiempo y energía:
"Te quiero mucho, pero necesito tiempo para mí los fines de semana. Podemos vernos el viernes, pero el sábado quiero descansar sola."
5. Límite digital:
"Prefiero que no revises mis mensajes ni mis redes sociales. Me gusta tener privacidad en mi espacio digital."
" En cuestiones de nuestros hijos me gustaría que me consultaras antes de exponer su intimidad o exponerla otra persona"
Cada límite ayuda a mantener una relación sana y equilibrada aunque generen incomodidad por que un límite debe ir acompañado siempre siempre de una consecuencia, no para joder a nadie sino porque es el límite que nos ponemos a nosotros mism@s en la relación más estrecha que tenemos la propia que tiene como pieza angular el respeto.
Ten en cuenta que comunicar nuestros límites hará que podamos ejercer las consecuencias si estos son traspasados con total confianza y seguridad, quien avisa sin amenaza no traiciona, se está respetando.
Es un acto de amor hacia ti, hacia los demás y una forma de vincularte sana, no lo olvides.
Arantxa Gutbor



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