Una de trastornos, por favor no de auto diagnostiques
"Se considera trastorno cuando existe una alteración clínicamente significativa de la cognición, la regulación de las emociones o el comportamiento de un individuo".
Teniendo esto claro, aquí van algunos conocidos y otros no tanto.
1.Trastorno límite de la personalidad
Es el más complejo, el de mayor sufrimiento para quien lo tiene y su familia y el de mayor número de hospitalizaciones por intento de suicidio.
Cada TLP es diferente y cada persona un universo enterito, sin embargo la característica más común es la gran inestabilidad, con sus emociones y con los demás.
De repente te quieren como de repente no te pueden ni ver.
De pronto están bien y a continuación entran en una profunda depresión.
Su mayor miedo es el abandono o sentirse rechazados. No son capaces ni de imaginarlo.
No son capaces de sostener que no pueden contar con alguien en concreto.
Sus explosiones de Ira son continuas y la sensación de vacío casi constante.
Tienden a calmarse con las autolesiones y si no lo consiguen pasan al intento de suicidio que es donde acaban hospitalizados hasta estabilizarse.
Los trastornos de alimentación van unidos y oscilan entre la anorexia y el atracón.
Otra de las características significativas es el boicot que se hacen ellos mismos, de tal forma que cada vez que están a punto de completar una meta la abandonan, algo así como si no pudieran tolerar que algo bueno les pasara.
Son sus peores jueces, se ven así mismos malas personas, no capaces, que no sirven y que para qué van a seguir viviendo.
Van acompañados de adiciones, alcohol u otras sustancias.
Demasiado sufrimiento y esfuerzo.
Por supuesto hay grados y en ellos el tiempo juega a su favor, la paciencia también.
2. Trastorno narcisista de la personalidad
El más famoso en redes sociales últimamente. Podemos decir que casi todos tenemos uno o varios en nuestro entorno.
Son personas que se creen con derecho a todo porque se consideran especiales.
Encantados de conocerse y completamente convencidos de que los demás también de conocerlos a ellos.
Su sentir es de admiración por todos, prepotencia y creen tener derecho a cualquier privilegio aunque no haya ningún hecho que lo justifique.
Se sienten superiores monopolizando las conversaciones y no tienen reparo en tratar
con menosprecio a quienes consideran inferiores.
Suelen aprovecharse de los demás o intentan sacar ventajas sin ofrecerles nada a cambio.
Su sino es la envidia y el rencor, ni olvidan ni perdonan una ofensa.
Sienten que son envidiados por los demás porque son únicos e irrepetibles.
Halagan a quien tiene poder para luego manipular y utilizar.
No les importa en absoluto los problemas de los demás a no ser que les afecte en algo que ellos necesitan.
Como veis una alegría tenerlos como pareja, en el trabajo o en la familia, ni que decir como amigos.
3. Trastorno histriónico de la personalidad
Quizás este sea uno de los menos conocidos y sin embargo es uno de los más fáciles de reconocer.
Normalmente nadie suele acudir a terapia porque considera que el problema está en su forma de ser, pero como suelen ser muy influenciables y dependientes de atención les duele mucho si a pesar de todo lo que hacen no la obtienen.
Son personas llenas de dramatismo que acaparan la tención de los demás con todas las estrategias posibles.
Muy baja tolerancia al rechazo o las críticas pues necesitan la atención de todos.
Cambian según con quien estén para ser acogidos en ese grupo y ejercer su demanda de atención.
A golpe de vista parecen tener buena autoestima pero en realidad son hipervulnerables.
En las relaciones suelen creer que tienen más confianza y unión con la otra persona y es real para ellos.
Si conocen a alguien y quedan una segunda vez ya lo considera posible pareja y se dirige a esa persona en esos términos lo que hace que huyan de su lado sin entender que ha sucedido y es que tanto la atención como la razón no es algo exigible a los demás.
4. Trastorno evitativo de la personalidad.
Cuando nos relacionamos con los demás estamos en compañía, intercambiamos opiniones, ideas, bromas, información y en teoría esto no debería constituir ningún problema, podemos sentir vergüenza, timidez, incomodidad, nerviosismo e incluso que tenemos que relacionarnos con una persona o grupo.
Los miedos se acentúan si que hay que hablar o exponerse delante de un público.
La persona tímida, con fobia social o trastorno evitativo ya piensa mal de sí misma antes de hacerlo, su diálogo interno es muy negativo: voy a hacerlo mal, no sirvo, quiero irme, prefiero suspender, mejor que no ascender en la empresa, voy a temblar, sudar y todos se van a dar cuenta..
La fobia social puede ser parecida a este trastorno solo que el evitativo no se enfrenta, evita la exposición si o si.
Es más intenso y de mayor gravedad que la fobia social.
Está incluido en los manuales de psiquiatría dentro de los trastornos de personalidad, sin embargo remite al ser tratado puesto que son patrones de comportamiento sostenidos a lo largo de toda la vida, se entrena, pues es una habilidad desarrollada al fin y al cabo pudiendo llevar su vida social y laboral como todos y aunque a veces nos da más apuro pero solemos pensar que un día lo hacemos mejor que otro teniendo muy clara la intención y el enorme cariño interno.
5. Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la personalidad, también llamado personalidad anancástica
Personas excesivamente preocupadas por el orden, las normas, los horarios, le perfeccionismo, las reglas...necesitan el control constante de ellos mismos y de los demás.
Su exigencia es altísima con ellos mismos y con los demás.
Serios, formales y rígidos sintiéndose incomodos con personas muy expresivas o afectuosas.
Sus arranques de ira o enfado vienen precedidos por la pérdida de control o si algo no sale perfecto.
Se dedican en cuerpo y alma a la tarea, el estudio, trabajo dejando de lado la parte social.
No delegan, su preocupación está mas en que algo salga perfecto que en que salga a tiempo.
Para ellos el dinero debe ahorrarse no gastarse siendo conocidos por la tacañería.
Entre los 40 y 50 años alcanzan su mayor auge, inflexibles en su moral, ética y valores.
Si se reconoce a tiempo la persona puede funcionar mejor en todos los ámbitos de su vida y es un gran placer verlos vivir menos encorsetados y relajados en su rigidez.
6. Trastorno Dependiente de la personalidad
Hay personas que desde pequeños requieren atención y cuidados sin tener ninguna dificultad para hacerlo por ellos mismos.
No es por pereza o por no hacerlo, sino porque no se sienten capaces de.
Además de atención y cuidados necesitan que piensen y decidas por ellas también, desde que pedir en un restaurante hasta que estudiar en la universidad.
Paga un alto precio por no decir lo que quiere o piensa como estar con personas que no son de su agrado, no vivir su propia vida, tener que fiarse de cualquiera en cuestiones de papeleo.
Es alguien que se niega a crecer y ni siquiera lo intenta.
Primero depende de sus padres, posteriormente de sus parejas que cuando las abandonan no se dicen a ellas mismas: es momento para independizarme de una vez sino que se ponen a buscar pareja rápidamente para que la cuide y decida aunque esto conlleve estar con alguien que ni siquiera le gusta.
7.Trastorno Paranoide de la personalidad
Personas que dudan, sospechan, recelan e interpretan cualquier acción u omisión como un ataque o burla a su persona.
Desconfían de todo y de todos, suelen pensar que cualquier acto bueno hacia ellos viene con el aprovechamiento posterior.
Se decepciona con mucha facilidad y no perdonan una ofensa, cierta o no, si lo interpretan como un insulto hacia ellos o su reputación jamás lo perdonarán.
Esto los lleva a asilarse del entorno y tener enfrentamientos.
No sienten seguridad con nadie y guardan mucho dolor debido a la traición, debe ser muy difícil no tener en quien confiar.
Podemos tener rasgos de uno o varios trastornos y esto no implica que sea un trastorno en sí mismo, lo que nos dice es que trabajar tu interior, tu mente y acudir a un buen profesional va a determinar tu calidad de vida, tus relaciones, tu aceptación y adaptabilidad en le medio, las personas no mueren por tener un trastorno, mueren por la soledad que implica la no aceptación, desinformación y etiqueta que social, cultural y familiar hace que no puedan hablar abiertamente y en lugar seguro de una parte de ellos mismos, sintiendo empatía, cariño y humanidad.
Arantxa Gutbor



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