Querido adolescente...
"No sé mucho de la vida pero estoy aprendiendo a tomármela con calma" A. 16 años
Esta frase me recuerda a una infancia disonante, donde las posiciones familiares no estaban ancladas en la responsabilidad que conlleva el sostén emocional de un niño cuyo mundo interior se desarrolla a medida que va explorando y expandiendo su mente.
De los 0 a los 2 años establecemos el vinculo más importante de nuestra vida, el que hará que nos relacionemos más adelante de una forma u otra, el apego.
En los sistemas familiares, el apego juega a favor o en contra, todo va a depender del autoconocimiento de las figuras de cuidado primarias, que suelen ser padre y madre.
Hoy día, las personas tendemos a establecernos metas que son necesarias para el curso de una vida saludable y satisfactoria sin embargo en la maternidad y paternidad ¿Cómo afecta esto a un niño?
Afecta en función de la capacidad que tenga el sistema de sostener al niño en sus necesidades físicas, materiales y psicoemocionales.
M. había crecido con su madre que trabajaba en una oficina por la desesperación de la incertidumbre y la responsabilidad que se mezclaban en una inconsciente justificación de la ausencia paternofilial.
"Recuerdo aquella noche, el dolor que me producía pensar que solo vería a mi padre una vez al año cuando me dijo que se iba muy lejos a trabajar, mi madre durmió conmigo toda la noche y en su cara vi sorpresa, dolor...aún no entendía que sucedía, hoy sé, que mi padre nunca pensó en mi pues no se fue a ningún lugar, solo fue una idea que me nombró como un hecho y que cuando tienes 5 años crees todo aquello que tu padre y tu madre te dicen...Al día siguiente mi madre me llevo al colegio y por la tarde hice las tareas antes de que ella llegara de la oficina, fue otra noche que se quedó sin cenar, solo había pollo para mi hermana y para mi " M. 17 años
El abandono no se hereda pero si se modela, se copia, se ejerce y puede ser por varios motivos que más adelante trataremos de forma técnica sin embargo en todos los casos el efecto en terceros es el mismo, la confusión mental que produce y que necesita de un trabajo terapéutico temprano para el buen funcionamiento de la psique y la funcionalidad explícita del ser humano.
En mi experiencia con adolescentes diría que es la mejor etapa para redireccionar los issues de papá o mamá en la infancia, solo que el ejercicio debe ir acompañado de la mejora de ambos dos y el sistema se redirige, si ninguno de los dos posee conciencia de ello, el adolescente corre serio riesgo de modelar, reproducir patrones, idealizar o caer en adicciones como consecuencia de.
En el caso de M no hubo este proceso, por lo que el trabajo a día de hoy es continuo para mantener claridad mental y un vacío difícil de llevar cuando sale a la superficie pero que consciente de esto trabaja en su sentir, conocedor de ello y consciente de lo frágil que puede llegar a ser si se apega a una ilusión producto de su supervivencia.
Aprender a vivir en un estado de no alerta, de no estar esperando que me voy a encontrar o que me van decir es todo un reto.
El estrés, las ambiciones, los egos exaltados, la no dirección emocional o la negativa a darle la importancia que tiene son indicativos serios a tratar.
"Me hablaban mal de mi madre, la juzgaban y criticaban en su forma de hacer, llegué a no querer estar con ella mientras la veía esforzarse por estar bien, me aprecia normal lo que decían y como niña me desahogaba con las personas que no dejaban que me educara sin violencia, recuerdo como en mis narices le decían, tienes que castigar a la niña, está así por tu culpa, !tienes muchas tonterías!, !te debería de haber dado dos hostias tu padre y estaría pasando esto!...aún tengo pesadillas y no puedo dormir sola...mi madre llevaba toda la vida sobreviviendo a su propia familia." P 20 años
P. siempre había sido una niña inteligente, curiosa y de gran retórica, su primera sesión fue a los 13 años, de apego desorganizado, el estilo de apego basado en el miedo principalmente y con tendencias de evasión muy marcadas, compras, alcohol, trastorno alimenticio. adiciones que tapaban el dolor provocado por un sistema que más allá de empatizar volcaba el abandono en forma de frustración, rabia, en uno de sus miembros, la madre de P que había sido una mujer que llevaba toda l vida buscando amor, era el síntoma del sistema.
Cuando el síntoma se hace adulto, son sus hijos quienes sufren las consecuencias directas de la disfuncionalidad al igual que son los que la destapan, de ahí el termino chivo expiatorio, es le síntoma hecho adulto que ha entendido el funcionamiento y decide tomar distancia para hacer su propio sistema exento de violencia.
De apego evitativo la madre de P decidió ocuparse en conciencia de su tema pudiendo redirigir el vínculo con P y ordenando la destrucción a la que P se veía inmersa en una mezcla de parálisis por análisis, falta de límites, dependencias y autodestrucción muy marcadas.
No somos lo que nos sucede ni de donde venimos, somos aquello que decidimos hacer con lo que no sucede y hacia donde vamos y aquí la psicoeducación lo es todo, es la reconexión con la fuerza vital de un nuevo amanecer no solo para P y su madre , también aunque de forma muy lenta para el sistemas del que proviene por ambos lados, y como muestra de ello, la bajada de ingesta alimentaria por hambre emocional de P, la ausencia de dopamina de redes sociales y la no necesidad de permanecer cerca de violencias encubiertas en nombre del amor distorsionado llamado familia.
No debemos ni dramatizar ni minimizar y tener en cuenta que las cartas que la vida nos da deben servirnos para construir no para destruir, para empatizar no para castrar, para desapegarnos no para apegarnos, para dejar de sobrevivir y comenzar a apreciar la vida aquí y ahora y que el cuerpo pueda sentirlo.
Arantxa Gutbor



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