¿ Con qué objetivo?
"Mamá eres una payasa". S. 7 años
L. llevaba tres años en terapia, víctima de abuso emocional por una pareja con trastorno por narcisismo perverso.
Llevaba un diario exhaustivo de todos los sucesos tanto de dentro de la
relación como de fuera pero su cerebro aún no conseguía desatar el nudo al que estaba expuesta una y otra vez por la hija en común que tenían.
Frente a indefensión como madre de su propia hija y a la incredulidad de las palabras de la pequeña la única opción viable para ella era mantenerse en el anonimato y el silencio atroz que la anulaba cada día un poco mas.
Había conseguido salir de la relación pero la negativa del entorno por el engaño durante años de su pareja al entorno hacían prácticamente imposible convencer a nadie del maltrato psicológico al que había estado expuesta y continuaba a través de su propia hija cuando no estaba con ella.
Cada vuelta debía gestionar todas las emociones que su pequeña sostenía en la distancia y aún así a veces sus pensamientos se distorsionaban creyendo a que algún día esa persona sabría del daño que hacía y había hecho una y otra vez.
El patrón de L. venía de su núcleo primario, su propia madre, abusadora abusada, padre ausente ahogado en cervezas por las tardes, frustrado en la vida familiar y desprecio por la misma, un modelo seguido de su abuelo que consiguió hacer mucho dinero y posicionarse socialmente de la nada, eso sí, obviando el entorno y sus necesidades básicas como seres humanos.
El abuso reactivo es algo que se produce tras un abuso real psicopático y que hace que la persona abusada se convierta en algo parecido al abusador pero con matices, pues no hay psicopatía y sí conductas que refieren el trastorno en sí mismo.
Es una consecuencia de haber estado expuestos a un psicópata integrado durante años y que de alguna forma reconocemos como algo normal si no entendemos el modus operandi de estos seres a los que ningún ser humano logrará modificar, terapiar o cambiar.
Se estima que en España el 1% de la población posee psicopatía y que el 30% posee rasgos psicopáticos lo cual nos posiciona en uno de los trastornos mas expuestos y desconocidos en redes sociales de los últimos tiempos, el narcisismo.
El narcisismo psicopático se diferencia de otro tipo de narcicismo en el disfrute del daño provocado y una ausencia completa de un otro. El perfil que eligen como pareja suele ser alguien con rasgos narcisistas ( que no trastorno) y que no saben del tema aún...
Un rasgo es exactamente eso, un rasgo que puede ser equiparable a una conducta inmadura o infantil sin conciencia pero que cuando se adquiere conciencia del impacto para uno mismo y para los demás se modifica.
Los acontecimientos de la vida de L. habían sido normalizados en una sociedad que refleja el amor como algo idílico, exento de construcción y compatibilidad, una vez más la idealización por supervivencia se presentaba en su psique reflejando la carencia paternofilial y proyectándola en perfiles que vendrían a salvarla y ella a ellos, alejándola de una realidad difícil de aceptar para tomar conciencia de ella misma, del entorno y de la falta de información coherente acerca de las relaciones sentimentales.
El rasgo de L era la fantasía, un rasgo común en mujeres que han crecido invalidadas por su madre con tendencia a idealizar a su padre y cuyo objetivo de vida era formar una familia normal según ella, mamá, papá y los niños, ella sentía como la fuerza de poder crear todo esto a cualquier precio.
La fantasía se disolvió al primer desencuentro, meses de triangulación para ponerla a prueba hasta reventar y conseguir que la relación se formalizara.
Sus intentos de abandonar caían en vano, el cortocircuito cerebral estaba realizado.
Por un lado su rasgo que impedía que pudiera ver con objetividad el perfil de su futuro esposo, por otro lado, la capacidad del futuro marido para mantenerla en un estado de tensión constante y juego perverso donde la ganadora finalmente seria ella.
Una noche, apunto de salir a cenar mientras ambos se arreglaban, el se mostraba inquieto, con estrés mientras L lo observaba, el no paraba de decir que el negocio iba mal, que había que trabajar más, que no debería estar disfrutando con ella saliendo a cenar y sí pendiente del teléfono para cuando su socio lo llamara...un socio especialmente elegido en la distancia para tener libertad de movimiento, reuniones ficticias, conversaciones a altas horas de la madrugada y dinero fácil.
Aquella noche L. en un acto de compasión y entendimiento se dirigió a él, en un abrazo calmante que siguió en una caricia y continuó en un intento de acto sexual.
Posicionada de rodillas, dispuesta de repente escuchó: !QUITATE DE DELANTE MIA!
¿NO HAS ENTENDIDO QUE ESTOY PENDIENTE DEL TELEFONO?
Lo que siguió fue silencio absoluto por parte de L, era incapaz de pronunciar palabra, no tenia ni fuerzas ni voz para confrontar la situación, aún así fueron a cenar y en medio de la cena el volvió a actuar como si nada.
Durante 4 años los sucesos siguieron, puntuales mezclados con dosis de acercamiento.
En L. la parálisis era un hecho, la incredulidad de los acontecimientos, la vergüenza, la confusión y el trauma se hacían presentes.
La concepción de un hijo en común, las amistades, la familia y el control económico eran cada vez más barreras para salir de ahí.
Pero ¿puede un psicópata integrado empeorar en la distancia?
Empeorar no, mostrarse mejor sí, y así sucedió con L. y su hija.
Ya no había máscara que mantener y sí daño por hacer, en forma de violencia vicaria frente a la no reacción de L. a todos los acontecimientos que había vivido tanto dentro como fuera de la relación en los 3 últimos años.
De imagen perfecta, sostenido y apoyado por otra víctima, acogido a nivel social y familiar, había creado el ambiente perfecto para ejercer este tipo de violencia.
Ya no quedaban vínculos a los manipular excepto uno y de por vida, su hija.
Según Iñaki Piñuel el mejor regalo que puedes hacerle a un psicópata narcisista es un hijo, pues tú como madre o padre serás el suministro perfeto para nutrirse de tus emociones de reacción el resto de tu vida, y aquí está el secreto que mejor guardan, la incapacidad que presta su cerebro para sentir como una persona normal, por lo que necesitan de tus emociones para sentirse válidos, vivos, sin ellas es como sí no pudieran respirar y son capaces de cualquier cosa por sentir mínimamente.
La forma en la que actúan es inteligente hasta cierto punto y difíciles de detectar.
Proyectan sus actos sobre ti, y difaman sin que sepas que esto está sucediendo, desde el inicio de la relación.
En cuanto abandonas la relación, bien seas tu por provocación de él o descarte directo, ya hay otra víctima enganchada con la que hará todo aquello que hizo contigo pero a ti y al entorno mostrará que el problema eras tú.
Su objetivo es mantenerte como suministro y si sales del juego e intentas que los demás vean quien es de verdad te enfrentarás a la peor de sus técnicas que será crear toda una imagen de santidad posible para que nadie crea cuanto te ha maltratado.
Esta psicopatía ha podido desarrollarse a pronta edad o haber nacido con la estructura del cerebro tal cual por lo que tendríamos que diferenciar entre psicópata estructural y psicópata narcisista.
Si es estructural( ha nacido así) puede que se quede en una persona que simplemente no siente y no puede hacer nada por hacerlo, pero en el otro caso estaríamos hablando de alguien que desarrolló este trastorno como consecuencia de un maltrato severo y trauma de neurodesarrollo irreversible.
Poseen una alta cognición y agilidad mental que los posiciona en puestos laborales de gran altura y con grandes ambiciones, monetarias y sociales principalmente creando asociaciones y sinergias que los lleven a cumplir todos y cada uno de los objetivos que se han marcado.
Si tienen hijos serán suministros para ellos también, queriendo que sean una extensión de ellos mismos por lo que estos niños y niñas estarán sometidos a manipulaciones, controles y todo tipo de maquiavelismos para no comprometer ni su imagen ni su estatus social como padre o madre.
L. no era capaz aún de mutar la emoción de tristeza por la de rabia y mientras se mezclaban ambas la retracción lateronasal de su rostro aumentaba, adhiriéndose la piel al hueso y conteniendo cada suceso creando un caldo de cultivo perfecto en su cerebro que le impedía mantener la atención en salir adelante, crear estructura propia e ir dejando atrás la pesadilla por la que había pasado.
Tanto los ojos pequeños hundidos de él, sin vida, como los pómulos diferenciados, la enorme nariz y el gollete reflejan una estructura con dificultad para cambiar su punto de vista, generosidad para obtención de vuelta, tendencia a la ira y violencia, boca carnosa y cejas elevadas en pico, instintos primitivos al frente de su conducta con ira por bandera en ellas, un rostro que muestra como un cerebro no puede esconder un trastorno que contiene en su profundidad la muerte con respiración y que enamorado de la vida necesita mantenerla en el sufrimiento para poder sentir la cercanía de vibrar alguna emoción aunque esta sea mínima.
L. seguía secuestrada, en la distancia, que justo es el objetivo de estos perfiles, secuestrar tu atención de una forma u otra para que sigas sintiendo miedo, pavor, sometimiento, tristeza e impotencia, confusión, distorsión de la realidad, disonancia cognitiva, la manipulación.
"Mamá eres una payasa" en la voz de una niña de 7 años que desencadena un mecanismo mental que muchos profesionales son incapaces de deshacer a no ser que hayan vivido la experiencia o conozcan de primera mano la triada oscura de la personalidad por otras víctimas.
Hoy día se estudia aún sobre esto y existe un gran debate acerca de si en realidad es un trastorno o no debido a la infinidad de casos que se están emergiendo.
Ni que decir la nula gestión de las leyes y la política en los casos sin pruebas físicas que respalden el maltrato e informes psicológicos que no refuercen la idea de que la víctima es revíctima, algo que las lleva a evitar la denuncia en materia de violencia vicaria y aumentado el trauma considerablemente como es el caso de L.
La vergüenza, la impotencia, el miedo y la indefensión son consecuencias del maltrato perverso, alguien que supo bien elegirla para ser su suministro el resto de sus días y que a día de doy perpetua en complicidad con las instituciones, el entorno y su hija.
Cada acto tras la ruptura estaban perfectamente calculados, desde las llamadas con interés mientras enganchaba a la nueva víctima, hasta preguntas que hacía por teléfono y al os familiares para distorsionar aun más, las mentiras que contradecían lo que L estaba viviendo que se enfrentaba a tener que resignificar todas y cada una de sus creencias a nivel vincular, soltando los abusos psicológico y emocionales no solo de su expareja sino de sus propios padres por ausencia y negligencia aparentemente normalizadas.
No es normal que tu padre prefiera estar en la calle a estar contigo, tampoco es normal que tu madre te acuse de ser la responsable de la frustración que siente, menos normal aún que hayas crecido en un ambiente donde ninguno de los adultos fuera responsable con su propia existencia.
Como información adicional y aclaradora diré que no debemos confundir hábitos, conductas con trastorno, una persona puede ser infiel de toda la vida y no tiene porque ser un psicópata narcisista, puede haber saltado de una relación en otra y no utilizar a sus hijos para hacer daño, puede venir de un sistema con disfuncionalidad o maltrato y no por ello se ha convertido en maltratador o maltratadora.
Cuando hay conciencia en los actos y esto se perpetúan en el tiempo para hacer daño a un otro con cierto disfrute y jactación que es perceptible bien sea con vínculos en común, redes sociales, actos de violencia encubierta, estamos hablando de maldad, posible psicopatía narcisista.
La nueva víctima suele ser el trampolín y coartada para la violencia encubierta, como L. habrá cortocircuitado muy pronto, tendrá una historia de infancia y familia similar o una personalidad empática y luchadora que la hace irresistible al sometimiento y al maltrato, cuanto más fuerte, inteligente y con cualidades a presumir mas le servirá para el objetivo, mantenerte ahí de una forma u otra.
L ha perdido la cara de media luna que llamamos a la reacción del cortisol (hormona del estrés) y ha recuperado parte de su cognición, aun somatizando en le cuerpo la recuperación es lenta, no debe darse tratamiento de duelo normal ni seguir las mimas pautas.
Ha recuperado casi todas las amistades sin profundizar mucho con ellas tras esto pues sus intentos de explicar los sucedido frente a la imagen programada caen en saco roto para la mayoría de los mortales y solo aumentan la desesperación de haber pasado por el infierno y tener una hija del diablo a la que no puede proteger y se enfrenta a una posible psicopatía por maltrato en ella misma.
En este caso L. pudo salir pero a veces me pregunto cuantas personas, más mujeres que hombre por cuestiones meramente generacionales, han vivido la psicopatía narcisista y se han convertido en abusadoras de sus propias hijos, incapaces de protegerlos o protegerse a ellas mismas, modelando comportamientos que más adelante llevarán a estos hijos a hacer un trabajo serio con su madre, víctima sin reconocimiento de ello por desinformación verdugo por conductas incontrolables.
Si nos vamos a los cánones de belleza podemos observar que los rostros femeninos de antaño eran más finos en sus rasgos, de labios menos gruesos, cejas semiarqueadas, mandíbulas afinadas y barbillas suavizadas, hoy día el rostro femenino tiende a pómulos muy marcados ( rasgo narcisista si esto además sobresalen) , narices grandes y carnosas o extremadamente pequeñas, cejas muy pobladas y unidas ( dificultad entre pensamientos y emociones), frentes muy rectas y cerebros instintivos cognitivos principalmente donde se aprecia la ausencia de un buen funcionamiento del sistema límbico (zona media de nuestro rostro) que equilibra dicha personalidad de la que hablamos.
¿Coincidencia?
Lo dudo, trauma generacional probablemente, difícil de integrar donde el empoderamiento femenino se ha convertido en modelaje masculino apartándonos de lo que nos hace ser mujeres, la vulnerabilidad de nuestro sentir y el respeto por esto mismo que a su vez nos permite alejarnos de idealizaciones y competiciones entre nosotras que más pronto que tarde nos devuelven al punto de partida, mamá y papá incluso habiendo sido estos coherentes y presentes, la psicopatía narcisista no discrimina pero le interesa la rapidez en los actos y los conflictos internos de tu vida para hacer mejor su trabajo.
Os dejo un enlaces donde se muestra la prevalencia de la psicopatía con porcentajes hoy día.
https://psicologiaymente.com/personalidad/prevalencia-de-psicopatia
Si quieres saber más sobre narcisismo patológico, psicopatía integrada, tipos de narcisistas y crees que has sido víctima de de ello, seas hombre o mujer, puedes escribirme un mail y contarme tu historia, si quieres que le ponga letras a tu historia desde una perspectiva morfopsicológica, y con narración, si necesitas ayuda o validación, si tienes dudas, en cualquiera de las formas mi voz, mi escritura y mis conocimientos están a tu servicio.
Arantxa Gutbor



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